Lentos para Hablar (21 de Mayo)

“Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse.” Santiago 1:19 NTV

Las acciones reflexivas son rápidas y típicamente son involuntarias. Ingresá a una habitación con poca luz, por ejemplo, y tus pupilas se dilatarán. No hay mucho que puedas hacer para cambiar esa respuesta automática del cuerpo.

Las reacciones, sin embargo, son un poco diferentes. Son rápidos y pueden parecer involuntarios, pero en realidad podemos entrenarnos para cambiar nuestra reacción a ciertos estímulos.

Un ejemplo práctico: cuando vemos un objeto que se acerca a gran velocidad, nuestra reacción instintiva es saltar fuera del camino. El arquero de un equipo de fútbol, en cambio, se entrena para superar ese instinto y justamente ubicarse en el camino de la pelota para que no entre en el arco.

Cuando alguien nos dice algo que no nos gusta, la reacción natural es enojarnos y responder a la persona con algunas palabras bien adecuadas para el momento. Pero Santiago 1:19 nos enseña que es posible entrenarnos para vivir de una manera diferente.

Como seguidores de Jesús, nuestra primera reacción ante los conflictos debería ser escuchar, no hablar.

Esto no es fácil, pero tampoco lo es ningún esfuerzo que merezca nuestro tiempo y esfuerzo.

Aplicación

Tomá un momento para meditar en la segunda parte de Santiago 1:19 (NTV), que dice, “…todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse.” La próxima vez que sentís la tentación de responder a alguien desde el enojo, pedile a Dios que te ayude a “ser lento para hablar” en ese momento y después trabajar tus sentimientos de enojo a solas con Dios.

Oración

Jesús, el que soportó la crueldad sin decir ni una sola palabra, ayudame a ser rápido para escuchar y lento para hablar. En tu nombre; amén.