Dejo El Discurso (12 de Marzo)
“Sin embargo, su padre dijo a los sirvientes: ‘Rápido, traigan la mejor túnica que haya en la casa y vístanlo. Consigan un anillo para su dedo y sandalias para sus pies.’” Lucas 15:22 NTV
El “hijo pródigo” (lo conocimos en el devocional de ayer) llegó a su casa lleno de vergüenza y con un discurso preparado para pedirle disculpas a su padre por sus errores.
¿Alguna vez sentiste que tu pasado te descalificaba? Es claro que el joven de esta historia se sintió así porque apenas se reencontró con su padre le dijo esto: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de que me llamen tu hijo” (Lucas 15:21 NTV).
Tenía más palabras para decir (ver Lucas 15:18-19) pero su padre no le dejó terminar. Hablando por encima de su hijo, dijo, “Rápido, traigan la mejor túnica que haya en la casa y vístanlo. Consigan un anillo para su dedo y sandalias para sus pies” (Lucas 15:22 NTV).
La túnica, el anillo y las sandalias fueron símbolos de pertenencia a la familia y de autoridad. El padre no solamente aceptó al hijo de vuelta en casa sino que lo restauró a su posición dentro de la familia.
Esta historia nos enseña que no existen hijos o hijas “de segunda.” Los errores de tu pasado no afectan el amor que Dios tiene por vos y tampoco pueden cancelar el propósito que él tiene para tu vida.
Recordá eso cuando tu pasado trata de convencerte que no estás calificado/a para cumplir el llamado que Dios te dio.
Aplicación
Hoy, en el tiempo que apartes para orar, reflexioná sobre el hecho que el padre completamente restauró a su hijo a su lugar en la familia, y recordá que así es como Dios te acepta y te restaura a vos también.
Oración
Padre, si vos ya me aceptaste voy a dejar de armar discursos explicando por qué no merezco ser tu hijo/a. Hoy dejo el discurso y acepto tu amor. En el nombre de Jesús, amén.